domingo, 26 de mayo de 2013

¿Qué hacer con un pollo de búho, cárabo o lechuza?

Identificando  los pollos: en este cartel de las nocturnas polacas se incluyen  todas las ibéricas excepto el autillo. Los adultos arriba y los pollos debajo.
(Fundacja Wspierania Inicjatyw Ekologicznych).
Con la primavera entrada, la llegadas de pollos de rapaces nocturnas a los centros de recuperación de fauna se multiplican. Pollos y más pollos de búhos, mochuelos, lechuzas y cárabos (estos desde principio de año) que podrían haber criado perfectamente sus padres, que son quienes les instruyen bien en la caza y en los "modos y costumbres" de la especie, abarrotan los centros para culminar el desarrollo y esperar a ser liberados con más o menos posibilidades de readaptación.

¿POR QUÉ SUCEDE ESTO?

Porque los pollos de las rapaces nocturnas suelen abandonar el nido mucho antes de poder volar, especialmente si el nido no está en un punto alto y es fácil salir andando de él. Deambulan entonces los hermanos, cada cual con un grado de desarrollo -típico de las nocturnas- por el entorno del nido e incluso a cientos de metros del mismo. A veces se reúnen varios hermanos, aunque normalmente cada uno va por su lado, y los padres acuden cada noche a sus llamadas, aportándoles presas hasta que completan el desarrollo y comienzan a volar. Durante esta etapa de "desarrollo itinerante" es fácil encontrar alguno de estos pollos, que todavía no rehuyen la presencia humana, en cualquier sitio. Y ante ese aspecto desvalido, de polluelo recubierto aún por bastante plumón y sin capacidad de volar, las personas que se preocupan por la defensa de la fauna o de la Naturaleza -si ha tenido el pollo la suerte de dar con una de ellas- suelen recogerlo para que vengan a buscarlo desde el centro de recuperación de fauna o, lo que dificultará aún más su supervivencia, intentar cuidarlo ellos mismos.

¿QUÉ HACER?

Sin embargo, la forma correcta de proceder es dejar al pollo en el mismo sitio donde lo encontramos, a no ser que esté en el suelo o en un lugar concurrido y accesible donde puedan cogerlo otras personas o ser víctima de perros o gatos. En este caso lo mejor es colocarlo en el sitio alto más cercano al lugar donde lo encontramos, como por ejemplo las ramas de un árbol o el tejado de un edificio en caso de estar en zona urbana. E intentando dejarlo a la vez a resguardo del sol o la lluvia en su caso. No hay que preocuparse más. Los padres seguro que tienen localizada la zona donde se encuentra, y al caer la noche el mismo pollo comienza a reclamar pidiendo comida, ayudando a los padres a encontrarle con seguridad.

¿Y SI EL POLLO ESTÁ HERIDO O REALMENTE PERDIDO?

Sólo en el caso de que el pollo se encuentre herido, o que tengamos la seguridad de que está realmente perdido (porque los padres no acudan por la noche a cebarlo) será el momento de telefonear al centro de recuperación de fauna provincial para que vengan a recogerlo. En caso de desconocer el teléfono, se puede llamar al Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas Brinzal tel. 914 794 565 - 670 933 240, que podrán informarte sobre a quién recurrir.

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